domingo, 27 de diciembre de 2020

Los días de la semana y los Orishas que les rigen


Oyire Abure! Buen día!

Bogbo Awo, Babalorisha, Iyalorisha, Omolorisha, ati bogbo Enia.

Mis mejores deseos para quienes lean y comprendan estas letras.El escrito de hoy reitera una vez más el nombre de este blog, que vincula a Ifá y los Orisas con el cielo y los astros. Espero que a dia de hoy,  sean más las personas que lo entiendan.  Sobre los días de la semana,  en el diccionario DRAE se puede leer:

Domingo: De la expresión latina dies Dominĭcus (día del señor).
Lunes: De la expresión latina dies Lunae (día de la Luna).
Martes: De la expresión latina dies Martis (día de Marte).
Miércoles: De la expresión latina dies Mercŭri (día de Mercurio).
Jueves: De la expresión latina dies Iovis (día de Júpiter).
Viernes: De la expresión latina dies Veneris (día de Venus).
Sábado: De la expresión latina dies Saturni (día de Saturno).
Como es conocido, el territorio Yoruba tiene diferentes dialectos, creencias y culturas.
Por ser el territorio de la esclavitud, a pesar de ser el sitio del nacimiento de la raza humana, resulta muy dificil para cualquier afrocubano que intente encontrar los detalles iniciales que llevaron a la mezcla que dio lugar a nuestra cultura nacional.
En mi caso, he intentado acoplar la información obtenida, y aquí la comparto
Los Yorubas tienen sus propios días Sagrados, y es cuando se reúnen los feligreses ante su altar o arboleda sagrada para ejecutar la ceremonia de reverencia a su Dios, en algunos cultos, los días Sagrados se repiten cada cinco días y otros cada siete días.
El significado de los días de la semana, parece indicar que en alguna fecha lejana los Yorubas tuvieron conexiones con los cristianos, porque tienen parecido con los cultos religiosos.
Día (Ojó)
Todos los días (Yoyumo)
Lunes (Ojó awó ).- Día considerado propicio para comenzar cualquier empresa. Día de la adivinación, de Eleguá, Ochosi, OsaOko. En el marco astrológico lo rige la luna, que es Ochupua.
Martes (Ojó iségún, Ojó ogún).- Día de la guerra, le corresponde a Ogún.
Día propicio para comenzar cualquier empresa. En el marco astrológico lo rige, las estrellas, que es Irawo.
Miércoles (Ojó rú, ójóiú, ojó rirú, Yákuta, chákuta).- Día consagrado a Changó, tirador de piedras. Se cree que no es propicio para arriesgarse. En el marco astrológico lo rige, Mercurio (Elegba), que es Kolegbe.
Jueves (Ojó bó, ojóbó, Yobá) .- Día del reinado, pertenece a Obatalá, a Olofín. Se considera un día de nueva creación y por eso se hacen actos de importancia como los matrimonios o echar los cimientos de una casa. En el marco astrológico lo rige, Júpiter, que es kolerin.
Viernes (Ojó etí, Yimá ).- Día de la esperanza, le pertenece a Obá, Iyansán y a Yewá. Quien tiene que viajar no debe comenzar el viernes porque se piensa que no volverá por largo tiempo, o nunca. Pero cuando es un acontecimiento irrevocable como la toma de posesión de una Jefatura o el nonbramiento de algún jefe, se efectúa ese día. En el marco astrológico lo rige, Venus que es Olore.
Sábado (Ójó ábáméta, Yokefá).- Día de enamorar, le pertenece a Oshún. Es el día de las tres resoluciones, considerado impropio para emprender negocios de importancia. En el marco astrológico lo rige Saturno que es Bawó.
Domingo (Ójó isimi, ojó áikú, Yo ose).- Es sagrado. Día de ruegos y de peticiones, le corresponde a Olodumare, el poderoso. Los casamientos y otros ritos sagrados se efectúan ese día. En el marco astrológico lo rige el Sol, que es Olorun.
El proximo 31 de diciembre, como pueden ver, es viernes. De modo que los deseos que se pidan, pueden ser dirigidos a nuestros orichas.
Feliz 2021.
Salud y Bienestar!!!!

lunes, 21 de diciembre de 2020

Júpiter y Saturno- Obatalá y Orúnmila

Oyire bogbo abure.

Aboru Aboye (Iboru Ibaya)

Mis mejores deseos para quienes lean estas letras, pues serán de interés para elevar el conocimiento de nuestro Ifá Orisa. 

Hoy es lunes, Día de la Luna según la expresión latina dies Lunae, en el marco astral.

Pero es un día especialmente especial en los predios astrológicos, pues coinciden Júpiter y Saturno. Es un evento que no sucedía desde hace 800 años, y que, según vaticinan, no se repetirá hasta el 2080.

En el marco astral de la creencia Yoruba Júpiter está representado por Obatalá y Saturno por Orúnmila, de modo que comienza un período de análisis profundo para tomar decisiones. 

Si a eso unimos que los días de la semana tienen características debidas a la influencia que los Orisas ejercen sobre ellos, y el lunes es el día de la adivinación, considerado propicio para comenzar un proyecto por la influencia de Elegbá, Ochosi y Orisa Oko, podemos entender y admitir que será posiblemente, el lunes más importante del año actual y de muchos otros.

Esperemos que Obatalá y Orúnmila obtengan conclusiones propicias para superar esta tremenda situación universal y Elegbá, Ochosi y Orisa Oko realicen las actividades necesarias para que se logre.

Hasta aquí por hoy.

Salud y bienestar.

Mo foribale Ifá, Orisas, Oórun ati Oshupa.

 

viernes, 18 de diciembre de 2020

Los días de la Semana, en lengua yoruba

Oyire Abure. 

Aboru Aboye (Iboru Iboya)

Tras mi escrito anterior  recibí muchos mensajes de felicitación, que agradezco mucho.

También recibí mensajes de personas interesadas en los detalles de los días de la semana y sus características.

Los días de la semana son un detalle importante, que no siempre se tiene en cuenta, para ofrendas e iniciaciones.

Hoy, que celebro un año más en que fui consagrado en Ifá por mis oluwos Florentino Pantaleón omo Ejiogbe  y Jesús Ramos, Iroso Ogunda , me regalo este análisis personal y lo comparto con quienes deseen informarse y usarlo como un nuevo detalle para contribuir al crecimiento de nuestro Ifá Orisa.

  Buscando los nombres de los días de la semana, en Google se puede leer:

Quién creó los días de la semana?

Para conocer el origen de los días de la semana tenemos que remontarnos a la antigua cultura romana. Tuvieron la idea de dedicar cada uno de los siete días de la semana a sus siete “dioses visibles” en el cielo: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.

Qué significan los 7 días de la semana?

La explicación más comúnmente aceptada del predominio del 7 en el contexto religioso es que los antiguos veían siete planetas en el cielo: el Sol, la Luna, Venus, Mercurio, Marte, Júpiter y Saturno, señala Bellos.

Los Babilonios fueron uno de esos pueblos que asociaron el número 7 con los cuerpos celestes.

Qué significan los nombres?

Los nombres de los días provienen de siete objetos celestiales que los antiguos mesopotámicos veían moverse en el cielo, y los romanos adoptaron esta medida dando nombre a los días: Luna (Lunes, de Lunae dies), Marte (Martes, de Martis dies)... Sol (primero Solis dies, luego Domingo por influjo cristiano).

En el diccionario DRAE se puede leer:

Domigo: De la expresión latina dies Dominĭcus (día del señor).

Lunes: De la expresión latina dies Lunae (día de la Luna).

Martes: De la expresión latina dies Martis (día de Marte).

Miercoles: De la expresión latina dies Mercŭri (día de Mercurio).

Jueves: De la expresión latina dies Iovis (día de Júpiter).

Viernes: De la expresión latina dies Veneris (día de Venus).

Sabado: De la expresión latina dies Saturni (día de Saturno).

Como se puede ver, ninguno informa sobre las culturas africanas.

La cultura Yòrùbá, igual que otras de su tiempo, nombró los días de la semana según sus creencias y vivencias, y por eso el Oráculo de Ifá habla de los días de la semana y de la importancia de cada uno de ellos.

En Okana Ofun se enseña que:

En Orun (el cielo), Olódùmàré convoca a 401 Irúnmolè (fuerzas en la Naturaleza) ubicándoles en un jardín llamado Ogba àse (jardín del poder ), donde previamente había derramado los 16 odù (las fuerzas fundamentales de la creación en el universo).

Oloddumare dio instrucciones a los Irunmoles que se quedaran en Ogba àse por siete días y que esos 16 odú, debían ser utilizados durante la permanencia en el jardín, para expresar cualquier pedido o deseo positivo y todas las peticiones se harían realidad, advirtiendo que analizaran cada pedido, puesto que las malas resoluciones no serían concedidas.

Al amanecer del primer día, Èsù Odara rogó, pidiendo riquezas de todo tipo y deseando progreso y prosperidad para todo el lugar; e instantáneamente, por todo el jardín aparecieron riquezas de indescriptibles proporciones.

 En gran jubileo, los Irùmolè invitados por Olódùmàré al Ogbà Àse , decidieron compartir con los Irùmolè que habían quedado fuera, desparramando luego, el resto de las riquezas por todo el universo.

Ese proceso de adquisiciones y propagación de riquezas dentro y fuera del jardín, les ocupó todo un día de trabajo.

Esa noche, Olódùmàré les llamó y tras escucharles narrar sus acciones del día, decidio llamarlo Ojó Ajé (día de los éxitos financieros y riquezas).

A la mañana del segundo día los Irunmoles se levantaron y comenzaron a orar dentro del jardín. Mientras tanto, los que habían quedado fuera, se abalanzaban hacia ellos pidiendoles más riquezas.

Los reclamos eran cada vez más feroces, por lo que los Irùnmolè del jardín, deciden pedir la victoria sobre los contrincantes. Sus deseos fueron inmediatamente concedidos y así fue como los invasores debieron retroceder y alejarse.

Al finalizar el día y mientras todos narraban lo sucedido, Olódùmàré  les preguntó si realmente sentían la victoria sobre sus contrincantes y los Irunmole respondieron que así era. Entonces les dijo que llamaría a ese día Ojó Íségun (el día del triunfo).

Felices con su victoria, los Irunmole se fueron a dormir.

Al tercer día, les despertó una fuerte tempestad. Un viento fuerte y frío soplaba en el jardín, las riquezas eran arrasadas por el vendaval que se desataba sobre ellos, arrasando a su paso con árboles, flores y frutos.

Ante la situación, sólo atinaron a refugiarse en los huecos de las montañas que se alzaban por el lugar. Tanto fue el miedo y la desorientación que ninguno recordó que debía rezar y pedir para que la tempestad cesara y poder entonces continuar con el orden del día.

Las horas pasaron y cuando llegó la noche narraron a Olódùmàré, muy confusos, lo sucedido, y tras escuchar atentamente sus miedosos lamentos, dio en llamar a ese día Ojó Rírú, (día de la confusión) y les recordó que tal confusión habría sido fácilmente controlada si hubieran rezado con fuerza por aquello que desearan.

Al cuarto día, muy temprano en la mañana, los Irunmoles suplicaron por abundancia, tranquilidad y bienestar. Rezaron por todas las cosas buenas de la vida, por el progreso y todas estas cosas sucedieron.

Hubo lluvia, y los nuevos cultivos y la vegetación comenzaron a crecer retornando el lugar a su normalidad. Todos los Irunmoles se pusieron felices. En la tarde estuvieron de acuerdo en que ese era el mejor día, y cuando Oloddumare les preguntó, le dijeron que el día había sido muy compensatorio. Entonces el día fue nombrado Öjó Àsèsé dáyé u Öjó Öjòbo (día de la realización).

Oloddumare entonces les dijo que se preparan para un largo viaje que sería hecho al siguiente día.

  Temprano en la mañana del quinto día, todos rezaron por un viaje seguro a su destino. La distancia fue astronómica pero el viaje  de ida fue seguro hasta el destino. Pero en el viaje de retorno, hubo todo tipo de dificultades. Ellos llegaron al punto de dudar si iban a poder regresar a Ögbà Àšë. Llamaron a todos los poderes a su disposición y fueron capaces de llegar al jardín al morir la noche. Entonces  juraron nunca volver a hacer un viaje en ese día, porque el éxito del viaje fue muy dudoso. Por la experiencia, Oloddumare llamó a ese día Öjó-Eti (día de los problemas o turbulencias).

 Al sexto día Elá (Orunmila) llamó a Echu Odara y le propuso que controlara las riquezas del universo, mientras que él controlaría el flujo de esas riquezas por medio de sacrificios y rituales, porque si mucho es concentrado en una mano, esa mano haría conducir al mal uso o al abuso;  y donde unos seres no tienen suficiente, les será concedido a través de rituales y sacrificios.

Echu se molestó por esta sugerencia y se enfrascó en una pelea, pero dándose cuenta que no podía vencer solo a Elá, Echu se reunió con los otros Irunmoles y les hizo tres proposiciones.

1.-  que Elá (Orunmila) nunca debería sobrevivir a la pelea;

2.-  que si Elá sobrevivía, nunca debió progresar;

3.-  que si Elá progresaba, que nunca fuera capaz de regresar al Ìkölé Örún (cielo), cuando ellos dejaran Ìkölé ayé (la tierra).

Al final del día, los Irunmoles le informaron a Oloddumare en el jardín que sus deseos no se debían cumplir, porque desobedecieron las instrucciones de  nunca hacer resoluciones negativas. Aún asi, Oloddumare llamó el día Öjó Àbaméta (día de las resoluciones maléficas).

Al séptimo día, Elá salió lleno de vida y poder. Dio bendiciones a todos los Irunmoles, incluyendo a Echu. Ellos lo aceptaron, y el desacuerdo entre Elá y Echu fue arreglado.

Oloddumare entonces decidió hacer a Elá el líder de todos los Irunmoles y les dio a los Irunmoles vida eterna. Consecuentemente, el día fue llamado Öjó Àìkú (día de la Longevidad).

Así que los días de la semana en lengua yoruba son:

Lunes -Ojó Ajé: Día de éxitos financieros y riqueza.

Martes - Ojó Ìségun: Día de la victoria y los triunfos.

Miércoles - Ojó Rírú: Día de la confusión.

Jueves - Ojó Bó: Día de las realizaciones.

Viernes - Ojó Etì: Día de las complicaciones.

Sábado - Ojó Àbáméta: Día de las resoluciones.

Domingo - Ojó Áíkú: Día de la longevidad. 

Y hasta aquí por esta vez, Abure ati egbón.

Ifá Orisa necesita ser respetado y admitido como las otras creencias y para lograrlo debemos aportar detalles de conocimiento y actualidad.

Ma ferefun Orúnmila ati Bogbo Orisas!

martes, 15 de diciembre de 2020

Meta dilogbon edun

Oyire Abure. Aboru Aboye!!! 

Hoy se cumple un año más del día en que Dora Adé Oki, pusiera en mi eri el ashé para que  Eshu, mi alagbatori, se asentara. Ya suman meta dilogbon edun (27) años y cada día pido salud y prosperidad para ella, mi ojubona Adé Oshún y quienes les acompañaron en la celebración de una ceremonia que permitió que el rumbo de mi vida se alineara con mi destino terrenal.

Revisando mi fecha de iniciación desde el marco astrológico, me sorprendió positivamente observar que fue un día miércoles, en el  año del Gallo, regidos ambos por Mercurio. El planeta Mercurio, está representado en Ifá Orisa por Elegbará.

Y hasta aquí por esta vez.

Mo dupe Ade Oki ati Adé Oshún.

Ki Oshún ati Eshu funre bogbo ashé!!!!!


domingo, 22 de noviembre de 2020

Día Mundial de la Música

 Mis mejores deseos para todas las personas que dediquen unos minutos para leer estas letras.

En el día de hoy se celebra el Día Mundial de la Música, y deseo compartir este escrito sobre 2 grandes de la Música Cubana.

Ricardo Pérez y Adriano Rodríguez, coincidencia histórica de la música cubana

Por Ada Oviedo Taylor. Historiadora del Arte

Este trabajo tuvo como punto de partida las “Palabras de elogio a Ricardo Pérez Martínez” en el reconocimiento a toda su obra organizado por la Agencia Cubana de Derecho de Autor Musical en la Feria Cubadisco 2002, y el artículo “Siempre habrá una voz”, publicado en la revista Tropicana Internacional, no. 23, 2006.

   El 27 de septiembre de 1923 nacieron en La Habana los músicos Ricardo Pérez Martínez y Adriano Rodríguez Bolaños. Hoy recordamos sus trayectorias, en conmemoración de esta grata coincidencia histórica. 

Me embriagaste con tu risa

Modestia, sencillez, talento y sensibilidad son cualidades que no siempre van unidas. Sin embargo, cuando se habla de nuestros compositores naturales, aquellos nacidos de las entrañas más humildes del pueblo, quienes ajenos a la academia han logrado una obra trascendente, no se puede negar que son inseparables.

Desde muy joven, Ricardo Pérez (1923-2010) se vinculó al ambiente musical de su natal Atarés, y de los no menos musicales barrios habaneros de los Sitios, Belén y Cayo Hueso.

Aquí conoció de la rumba, el son, la guaracha, la canción, que mucho influirían en su futura obra creativa, vinculada a los principales géneros de la música popular cubana y en especial al bolero.

Ricardo Pérez

Sin llegar a ser un clásico filinero, reflejó en su obra la impronta de este movimiento, de esta otra manera de decir la canción, que conoció en sus noches bohemias, en el afamado Callejón de Hamel, en los bares del puerto habanero y en las descargas familiares. De estas últimas hay que mencionar la del barrio del Pilar en casa de la compositora Ángela Ramírez, o la de Luis Yáñez, donde además de escuchar y disfrutar de la música cubana que más sonaba en aquellos años, admiraban la que llegaba de norteamérica: los conjuntos de swing, Nat King Cole, Frank Sinatra, las orquestas de jazz con sus novedosas armonizaciones y virtuosas improvisaciones que lo marcaron en su creación musical y proyección social, a tal punto de convertirse en un fanático bailador y promotor de esta expresión músico-danzaria.

La Peña del Jazz de Gilberto Torres en Santa Amalia y las sociedades El Progreso y Moncada de la legendaria villa guanabacoense, entre otras, fueron testigos de su paso por los salones que sirvieron de escenario sonoro a su quehacer.    

A esto se suma el oficio que alcanzó haciendo versiones propias, en cuanto al texto, a melodías norteamericanas de moda en la época.

De temperamento romántico, sus obras han estado inspiradas en sucesos amorosos, propios o ajenos, de ello son ejemplo dos de los boleros que le dieron fama mundial: Tú me sabes comprender y Qué te hace pensar.

Aunque alguna vez confesó que recordar fechas no era su fuerte, el 22 de diciembre de 1953 fue imborrable para Ricardo, ese día vio la luz la grabación en la cual la voz del gran Benny Moré, esa voz que fue soporte natural de tantas y tantas melodías, lo inmortalizó para la cancionística popular cubana e hispanoamericana. Tú me sabes comprender, su primera obra compuesta en 1948, se convirtió también en su opera prima para la discografía cubana.

Éste, su bolero más versionado –estrenado por la cantante Marta Pérez e incorporado al repertorio de otras prestigiosas agrupaciones como el Conjunto de Luis Santí con Felo Martínez, Nelo Sosa y su Conjunto Colonial, entre otros–, y su otra gran creación, Qué te hace pensar –rebautizada por el pueblo como “Alma mía” –, siguen siendo hoy himnos para los enamorados.  

Cómo no serlo, cuando nos han legado para el amor y con amor, frases como estas: “Alma mía / ten confianza y comprende que te quiero / si ya en ti se ha cifrado este cariño / de quererte con eterna devoción …”

¿Qué mujer (u hombre) se podría resistir ante esta declaración? “Vida, desde el día en que te ví / no sé lo que sentí / tal vez lo presentí que me querías…” “Me embriagaste con tu risa / me extasié con tu presencia / todo en ti es maravilloso / no concibo tanta dicha / soy feliz”.

Por toda su obra, por su eterna sonrisa, por su vida entregada con humildad y pasión a la música cubana, lo recordamos hoy, aquellos que lo admiramos y respetamos y que han sido enamorados con sus canciones.

Siempre habrá una voz”

La vida musical de Adriano Rodríguez (1923-2015) comenzó desde la infancia, haciendo la voz segunda –con solo 6 años de edad– en el Sexteto Carmen que ensayaba en su propio hogar, pues lo dirigía su abuelo materno.

Los inicios de su carrera profesional fueron en 1939, con la agrupación folclórica Lulú Yonkori (luego Rapsodia Negra) dirigida por el prestigioso músico Alberto Zayas. Esta vertiente lo vinculó por más de veinte años, como solista y narrador, a las conferencias ilustradas sobre temas afrocubanos ofrecidas en la Universidad de La Habana por el etnólogo Fernando Ortiz y luego, en la década de 1960 al musicólogo Argeliers León en el Teatro Nacional, como parte de lo que posteriormente sería el Conjunto Folclórico Nacional. También el dominio de esta manifestación musical le permitió actuar en espectáculos de importantes cabarets de la época, e integrar varias delegaciones artísticas al extranjero, como al Carnegie Hall de Nueva York (1979), donde cantó rezos yorubas junto a Carlos Embale y al Festival Diáspora 3 celebrado en Surinam (1982), con el maestro Odilio Urfé.

En la canción trovadoresca su voz fue determinante. Dirigió durante once años el grupo Trovadores Cubanos, integrado por Dominica Verges, Guarionex Garay y los guitarristas Ismael y Octavio Sánchez (Cotán), con el que recorrió todo el país llevando la genuina música cubana. De esta agrupación quedó grabado un disco con canciones de Sindo Garay, en el cual se inspiró el destacado cantautor Silvio Rodríguez para componer su ya antológica obra La canción de la Trova. Esta última fue gradaba por Adriano, a dúo con su autor, para el disco Érase que se era, en el año 2006.

Adriano Rodríguez, Guarionex Garay y Cotán / Foto cortesía de la autora

De su vínculo con la trova resalta además el reconocimiento a su maestría y experiencia con la invitación especial a Hamburgo, Alemania, para interpretar Germania, una de las más difíciles composiciones de Sindo Garay; su participación en todos los Festivales de la Trova Tradicional del cual fue fundador, y homenajes como el organizado por el Caimán Barbudo en la Feria Internacional del Libro 2006, para el que se unieron varias generaciones de trovadores.

En 1962, a propuesta de la musicóloga María Teresa Linares, integró como fundador el Coro Nacional de Cuba, una de las agrupaciones vocales más importantes del país. Por sus conocimientos y experiencia en la armonía de voces, Serafín Pro –entonces director del coro– y José Ardévol, le encargaron desempeñarse como jefe en las cuerdas de barítono y bajo.

Como un alto exponente de la canción lírica, otro de los estilos que también lo consagró, tuvo la oportunidad de compartir con voces como las de Esther Borja, Yolanda Hernández, Alina Sánchez, Ramón Calzadilla; integrar el elenco que Gonzalo Roig presentó en el Ayuntamiento de La Habana con Rita Montaner como solista, y actuar con “La Única” en CMQ bajo la dirección de González Mántici. Además, se presentó en los más prestigiosos escenarios nacionales e internacionales acompañado al piano por excelentes instrumentistas, entre ellos los maestros Odilio Urfé –con quien trabajó por casi tres décadas–, Frank Emilio Flyn, Nelson Camacho y José Lauzán, y fueron relevantes sus actuaciones en los grandes espectáculos ofrecidos en la Ciudad Deportiva, la Plaza de la Revolución y la Plaza de la Catedral, organizados en los primeros años de la década de 1960 bajo la guía de experimentados directores como Luis Trápaga, Gilberto Valdés y Amaury Pérez.

De gran importancia para la difusión del género lírico resultó el “Ciclo de conciertos didácticos”, que llevó por todo el país lo mejor del repertorio de destacados compositores como Ernesto Lecuona, los hermanos Grenet, Adolfo Guzmán y Gonzalo Roig. Otros públicos de países tan diversos como China, Bulgaria, Estados Unidos y Surinam, disfrutaron de sus magníficas interpretaciones.

Su versatilidad y facultades histriónicas lo llevaron a la escena teatral en varias de las presentaciones de la zarzuela Cecilia Valdés. También el cine le sirvió de medio expresivo, participando en los filmes: Yamba-O (cubano-mexicano), Árbol de fiebre (norteamericano), Cuba CantaEl otro CristóbalLas doce sillas y Hacerse el sueco (cubanos).

Su capacidad interpretativa y dominio técnico le permitieron asumir los requerimientos específicos de cada modalidad de la música vocal, así como integrarse orgánicamente a todos los formatos instrumentales que le acompañaron, desde un conjunto de tambores batá en los rezos y cantos yoruba, hasta orquestas sinfónicas, pasando por septetos, conjuntos, bandas de concierto, el acompañamiento de piano y guitarra en la trova, la canción lírica, el son y otros géneros, y finalmente también la música electroacústica, en la que se unió al destacado músico Edesio Alejandro.

Con Edesio grabó su primer disco en solitario CoraSon de Son, el cual fue reconocido con la Mención Especial Tradición y Modernidad en la Feria Internacional Cubadisco de 1999.

Su destacada voz de segunda se pudo escuchar en dúos ocasionales con importantes figuras como Paulina Álvarez, Barbarito Diez, Miguelito Cuní, Celia Cruz, Carlos Embale, Pablo Milanés (con quien grabó para el disco Años II en 1986), Silvio Rodríguez y Danny Rivera junto a Frank Fernández en el disco Dos trovadores (2007) como invitado especial.

Más de siete décadas dedicadas al canto en todos sus perfiles y géneros –lírico, popular, folclórico de raíces africanas, agrupaciones corales, canción trovadoresca, entre otros–, junto a sus dotes naturales y dominio técnico, lo convirtieron en uno de los más altos exponentes de la cancionística cubana de todos los tiempos.

Casi al final de su vida fue condecorado con el Premio Nacional de la Música, reconocimiento justo, aunque tardío, pues mucho le debe la canción a esta voz sin fronteras en lo musical, artístico y humano.

Feliz día!