Oyire Abure.
Mis mejores deseos para quienes dediquen unos minutos para leer estas letras.
Pienso que este escrito es una respuesta adecuada a las preguntas recibidas sobre mi estado, durante este tiempo al no escribir.
Como sacerdote considero que Ifá
me estuvo avisando de lo que me iba a pasar y yo no me di cuenta, pues el signo
que me rige es el que marca los detalles de la negatividad en las predicciones
de este año y su energía se manifestó sobre mi.
Tras sufrir su efecto, he ido
analizando cómo ir cambiando mis formas, criterios y comportamientos para
conseguir actualizarme a las nuevas formas de vida en los entornos del hogar,
la familia y la convivencia social.
Buscando formas para lograrlo
he ido comprendiendo y aprendiendo que los cambios necesarios implican actuar
con ecuanimidad, control, paciencia, humildad, inteligencia, tenacidad y
empatía, cuidando gestos, actuaciones, palabras, y hasta las miradas, para
mantener un ambiente de paz y tranquilidad en el entorno.
Y al observar que mi
situación es similar a la de muchas personas de mi edad, hombres y mujeres, he
recomendado esas formas.
No resulta nada fácil a estas
edades, porque lo primero que hay que admitir y superar es que lo que has hecho
durante tu vida, a día de hoy se ve de forma diferente y en muchos casos contraria
a tus intenciones y esfuerzos. Eso, unido al distanciamiento y la soledad
natural de estos tiempos, golpea, pero el análisis y la comprensión de las
vivencias de nuestros mayores ayuda a comprender.
Mo foribale Eshu, Ifá ati
bogbo Orisas.
Salud y Bienestar!