viernes, 22 de mayo de 2026

Sobre el Itá (itán)

 


Oyire Abure.
Mis mejores deseos para quienes dediquen unos minutos para leer estas letras.
Mi escrito de hoy se refiere a las sensaciones emocionales y espirituales que experimento desde hace meses.
No sé si se deben al resurgir de la influencia provocada por la herencia espiritual que me acompaña desde que nací, o a que necesito recuperar una etapa de mi vida que desatendí.
 Desde mi nacimiento me acompañan energías de mis ancestros africanos, que hacen que las letras de las canciones, que identifican las vivencias que sufrieron, y que escuché desde niño por boca de mi padre Adriano, Alberto Zayas, Bola de Nieve y cantantes afroamericanos, no hayan dejado de provocarme sentimientos de tristeza y dolor, sin importar el idioma.
Temas como Nobody Knows y Old Man River, que interpretaba mi padre, entre muchas otras, junto a muchos de Bola de Nieve, se mantienen en mi mente y mi corazón.
 Yo recibí awofakan (mano de Orula) de pequeño, por un consejo que recibió mi madre cuando estaba embarazada.
El signo no conozco, porque  no pude recuperarlo, pero el consejo que dieron a mi padre y mi madre fue (según su interpretación) que me dejaran tomar mis decisiones y seguir mi camino.
Pero en el camino de mi vida tomé decisiones que resultaron erradas y me alejaron de la música. Que luego el tiempo demostró que era mi destino.
Estuve en la EIDE, en el equipo de baloncesto, y jugué series nacionales con deseos de lograr los grandes resultados que me decían, pero el tiempo demostró que sólo era un sueño.
Años más tarde, surgió una oportunidad para el camino de la música, pero en una linea diferente. Mi participación en el programa Todo el Mundo Canta, de la televisión, y haber formado parte del Folklórico Universitario, me abrieron las puertas para formar parte del equipo creado para participar en una gira por Bielorrusia, junto al Grupo Manguaré.
Durante el viaje supe que el grupo buscaba un cantante, y al regreso recibí de su director, el reconocido tresero Pancho Amat, la oferta para formar parte del grupo y acepté.
Ese grupo fue una escuela para mi en la vida musical y hasta social. Pero su constante movilidad me impidió ocuparme de los asuntos espirituales ancestrales.
Entre los consejos de Oshún en mi consagración de Osha destacó tener un piano en casa. Y en aquel momento yo no entendía el significado.
Hoy considero que; dedicando tiempo a las nuevas formas para tocar el piano,  podré saldar la deuda con mi herencia ancestral y espiritual.
Sé que el camino será largo y difícil a esta edad, pero, estoy encantado y dispuesto a lograrlo.  Pido salud para poder llegar a tocar esos temas.
Mo foribale Elegbara-Esu ati bogbo Orisas.
Mo foribale Orúnmila.

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